La carbonera comienza la combustión.

Alimentado de la carbonera.

La carbonera tiene el caño abierto. Todavía no ha comenzado a hacer carbón.

Procedimiento de elaboración. Encendido

Llegado el momento del encendido, el carbonero debe tener preparadas brasas incandescentes, sube a la parte más alta de la carbonera e introduce las brasas a través del caño. Así es como la combustión se inicia de la base al vértice.

Tras el encendido, durante los ocho primeros días de la combustión a razón de 3 veces al día, mañana, medio día y noche, el carbonero abre el caño y va añadiendo leña menuda, está alimentando la carbonera. Así poco a poco irá consiguiendo la temperatura idónea hasta alcanzar los aproximadamente 400 grados.

Concluido el período de 8 días de alimentación de la carbonera, el carbonero mantiene el caño destapado durante aproximadamente ocho horas, así comprobará que la combustión se está realizando en las condiciones idóneas, y, si es necesario, añadirá más leña. Cuando la combustión llega arriba, lo que se denomina romper el caño, el carbonero cierra la carbonera; tanto el caño, que lo cubre con un trozo de césped colocado con la hierba hacia abajo; como las boqueras. A partir de este momento la carbonera comienza a hacer carbón.

Así permanece durante aproximadamente hora y media, momento en que se levanta la tapa de césped y se retira parte de la tierra que cubre la carbonera en esta zona con objeto de comprobar que la combustión prosigue de forma correcta. A partir de este momento la vigilancia sigue siendo constante pero ya no se descubre la carbonera de forma regular.

Primer cebado de la carbonera. La tierra y las hojas conservan sus colores.

Cebado

A partir de este momento, como resultado de la combustión que se está realizando, puede ser preciso añadir más leña a la carbonera, es el cebado; para ello, el carbonero subido en la cima de la pira destapa el caño e introduce el holgunero; a continuación introduce leños de tamaño y grosor medios. Este proceso se realiza, aproximadamente cuatro o cinco veces a lo largo de la combustión.

Además, para comprobar que la combustión está siendo correcta y que no se están produciendo "vacíos" o "fallas", el carbonero sube sobre la carbonera y con la maza, va dando sucesivos golpes consiguiendo así que la leña siga compactada.

Segundo cebado. Las hojas y la tierra han adquirido un color obscuro por el proceso de combustión.

El carbonero compacta la leña con una maza.

La combustión ha terminado y se aproxima el momento de la extracción del carbón.

Formación del carbón

A través de los días de combustión, la altura de la carbonera se va rebajando desapareciendo su forma cónica quedando reducida en los momentos finales quizás a menos de la mitad y en general caída hacia uno de los lados, normalmente aquél hacia el que están abiertas las boqueras, es señal de buena combustión y de que la leña se está convirtiendo en carbón, es la caída. Se aproxima el momento de comenzar la extracción del carbón.

Limpieza de la carbonera.

Limpieza de la carbonera.

El carbón enfriándose antes de introducirlo en los sacos.

Llenado de los sacos.

Sacos llenos.

Extracción del carbón

Esta es una tarea no difícil, pero sí delicada y cuya realización requiere determinadas condiciones ambientales. La naturaleza del trabajo, con el carbón saliendo a elevadas temperaturas, exige, o al menos aconseja, una suave temperatura ambiente, por ello los carboneros desarrollaban esta última fase con las primeras horas de la mañana.

Con objeto de que la extracción del carbón se realice de la forma más adecuada, se realizan en primer lugar las tareas de limpieza que comienzan la jornada anterior a la extracción propiamente dicha. Con el tirazo y el rastro se va retirando la tierra compactada y aquella que ha formado "tormos", una vez triturada se extiende nuevamente sobre la carbonera.

Esta limpieza previa permite que el carbón se obtenga con menos impurezas ya que la extracción se realiza retirando al mismo tiempo tierra y carbón. Seguidamente con el rastro se separa la tierra del carbón que se va alejando de la carbonera dejándolo extendido con objeto de que se enfríe, momento en el que se procede al llenado de los sacos.

En Ledesma tradicionalmente este carbón no se dedicaba al autoconsumo si no a su venta, no hay que olvidar que se trataba de una forma de economía rural que tenía su importancia dentro de las escasas actividades económicas que las condiciones de la zona permitían desarrollar. A este respecto Pascual Madoz nos dice en el siglo XIX que el producto "posiblemente se destinaba a los pueblos del Valle del Ebro sin recursos leñosos y a los núcleos más habitados como Nájera" y así se siguió haciendo hasta que finalizó la actividad.

Hasta aquí la exposición del proceso íntegro de elaboración de una carbonera, así como sus antecedentes.

El documento ha sido ilustrado con secuencias fotográficas procedentes de los dos proyectos realizados en Ledesma hasta este momento; y, por tanto, en el siguiente epígrafe no se abunda en ilustraciones fotográficas sobre las carboneras realizadas en 1996 y en 2000 y únicamente nos limitamos a dejar constancia de los actos oficiales del encendido.

De ambos proyectos se hace seguidamente una exposición sobre su recuperación, así como una referencia sucinta a su desarrollo.

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