Ayuntamientos 2.0
Iglesia de Santa María en Ledesma.

Pórtico de la Iglesia.

Arte. Iglesia de Santa María

Nuestra Iglesia Románica del siglo XII consagrada a Santa María es una verdadera joya de este estilo. Una serie de desafortunadas restauraciones no han conseguido que pierda su belleza; así en el siglo XVIII su techumbre de madera se cubrió con bóvedas de arista, distribuidas en cuatro tramos desiguales sobre arcos de medio punto que descansan en ménsulas; el retablo acoplado a la cabecera atribuído al taller najerense de Francisco de Gurrea de hacía 1760, desapareció casi por completo con la última restauración en el año 1991 quedando únicamente pequeños elementos como son dos columnas que sustentan imágenes, el sagrario y poco más; se elimina también el coro, situado al fondo de la Iglesia, realizado a base de madera de los montes de la propia jurisdicción. La culminación de estos despropósitos la constituye una estructura de hormigón que alterna huecos y vanos bajo el tejaroz que ha sustituido a los canecillos en su fachada sur.

Por último, también en 1991, desaparece la construcción que cubre la entrada, una especie de pre-pórtico de yeso y madera que protegía tanto al pórtico de la Iglesia, de singular belleza, como la entrada de las personas al templo.

En las paredes de este pórtico, hacia 1950 según dejó escrito D. Julián María Pérez Cura Ecónomo de la Iglesia de Santa María, podían leerse estos singulares versos:

En la casa del que jura, no faltará desventura.
Trabajar en las fiestas y perder misa
es marchar al infierno
más que de prisa

Ama a Dios, piensa en la muerte
en el infierno y en el juicio
a nadie causes perjuicio y feliz será tu suerte

No jures porque el Señor
en ti castigo no haga
que jamás faltara plaga
en casa del jurador

Nave central y ábside.

Canes.

Detalle de un capitel.

Pila bautismal del siglo XII.

Imagen de San Bartolomé del siglo XII.

Virgen del siglo XII.

Cristo Yacente.

La Iglesia de Santa María está construida con sillares irregulares y rojizos, de estilo románico del siglo XII. La planta tiene dos componentes, el presbiterio, constituido por el ábside de planta semicircular con bóveda de horno, y el anteábside cubierto con bóveda de cañón de medio punto, terminado en el arco triunfal de medio punto apoyado en pilastras. El segundo componente es la nave, mas ancha que el presbiterio distribuida en cuatro tramos desiguales con bóvedas de arista.

Tiene una única puerta en el muro sur, de realización románica con tres archivoltas de medio punto en derrame, en la central hay dos columnas acodilladas con capiteles decorados con aves. Está rodeada de una moldura adornada con flores de ocho pétalos, bajo un pórtico formado por una cancela adornada con cuadros, que descansa en cuatro canecillos y dos contrafuertes decorativos.

El exterior del ábside está dividido en tres sectores por dos semicolumnas rematadas en dos capiteles muy sencillos de hojas de acanto, teniendo el sector central una abertura en aspillera de la época.

La decoración de los canecillos que sustentan el tejaroz en el muro norte y en el presbiterio está formada por modillones, carátula y fieras, en una talla tanto rústica como hierática. Llama la atención la escultura esquemática de las fieras, una de ellas portando un ave en sus fauces. La cornisa del tejado es lisa, sin llevar decoración.

En el interior del presbiterio hay una ventana central en el ábside, añadida posteriormente abocinada presenta dos columnas con capiteles rayados que sustentan un arco de medio punto.

La torre tiene tres componentes. Se ignora la funcionalidad de esta construcción durante la Edad Media, pero no parece que se utilizara como torre en una iglesia como ésta. En el siglo XVI se construyó una torre de planta cuadrada, apoyada en el anterior cuerpo románico, con entrada en el muro norte por una escalinata. Esta construcción renacentista es de tres pisos, sin diferenciación exterior entre ellos, siendo el último el campanario, que presentaba dos huecos en la fachada occidental, uno en la oriental, otro en la norte, y no se puede reconocer el campanario en su fachada sur. Se ignora las razones que llevaron a clausurar estos huecos del campanario, pero posiblemente fuera por un derrumbamiento parcial del muro sur.

El campanario se reestructuró tapando los huecos del campanario renacentista, y superponiendo un nuevo cuerpo de campanario con un hueco en cada muro, de estilo rústico, construido con madera, adobe, y piquera en el tejado, que dota a la torre de una personalidad irrepetible.

Del siglo XII tenemos: La pila bautismal en copa, que destaca por ser de una pieza, las imágenes de la Virgen de Ledesma y San Bartolomé, Patrono de la villa, de haya vaciada y de gran valor. Del siglo XVIII, imágenes clasicistas que estaban en el retablo: Virgen del Rosario, San Bartolomé, San Joaquín, Santa Ana, San Roque y dos crucifijos; bustos de la Dolorosa y Ecce Homo de medio cuerpo y tamaño natural, rococós. Es de destacar también una pequeña y preciosa imagen de la Piedad y dos grandes lienzos, uno de Cristo Yacente a tamaño natural y otro de la Ascensión de la Virgen a los Cielos.

 

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